
La empresa a la que estaba afiliado el bus intermunicipal que conducía, no había pagado la extorsión mensual a la guerrilla y por eso lo secuestraron. Todo ocurrió en un caserío de Saravena conocido como Los Bancos, ubicado antes de cruzar el río Arauca en límites con ese país. La mayor sorpresa en su cautiverio fue llegar a un campamento camuflado en la selva dotado con la mejor tecnología en comunicación.
















